Entrevista a Jorge Moreno en Enomaq

Jorge Moreno técnico comercial de TDI

Entrevista a Jorge Moreno en Enomaq

¿Cómo ve el sector vitivinícola en España y en el extranjero?
¿Cuales son las tendencias hacia las que se dirige el sector?
Éstas y otras interesantes preguntas son analizadas por nuestro técnico comercial Jorge Moreno.


Nuestro técnico comercial para la zona norte de España Jorge Moreno, ha sido entrevistado por la televisión de Enomaq.

Para ver la entrevista, pueden seleccionar el enlace siguiente:

Tecnología Difusión Ibérica, a la cabeza del futuro del análisis enológico

Algunos de los productos de TDI

Tecnología Difusión Ibérica, a la cabeza del futuro del análisis enológico

Blas Martínez, director técnico y responsable de Exportación de TDI“NUESTRO OBJETIVO ES EL DESARROLLO DE EQUIPOS QUE DEMOCRATICEN LA ENOLOGÍA Y SE ADAPTEN A LAS NECESIDADES Y A LA CALIDAD DE CADA LABORATORIO O BODEGA” Si existe un sector con necesidades específicas y muy concretas en la industria vitivinícola es el de la analítica enológica. Y, ante ello, ¿qué mejor que descubrir sus entresijos de la mano de la primera empresa de analítica enológica que existió en España? Tecnología Difusión Ibérica (TDI) nos abre las puertas de su casa para enseñárnosla en profundidad y mostrarnos la gama más amplia de productos que existe: la suya. Desde sus inicios, TDI ha sido pionera en el mercado español de la analítica enológica, un mercado en el que en 1986, año en que Jorge Subirana fundó la empresa, todavía estaba todo por hacer: “Desde TDI ofrecemos y damos soporte a la enología. Sobre todo, a la rama más química a través de la automatización de los equipos, tanto en laboratorio como en bodega”, nos explica Blas Martínez, director técnico y responsable de Exportación de TDI. La empresa es la creadora de la técnica de analizadores químicos, quien mejor la conoce y quien mejor la domina. Desde su funda- ción no ha parado de aportar novedades enológicas: en 1994, los analizadores químicos secuenciales (enzimáticos y colorimétricos); en el 2002, los analizadores de infrarrojo medio (IRTF) tras haber colaborado en su desarrollo y puesta a punto en Francia desde 1997; y en 2006, TDI industrializa un sistema de filtración rápida para mostos en recepción de vendimias, el Mostonet. “El mercado de la enología precisa de productos muy específicos y eso es lo que nosotros ofrecemos”, aclara Martínez. Al ser una empresa de carácter familiar, TDI ofrece esa flexibilidad tan necesaria en un mercado como el vitivinícola, sin olvidar jamás la calidad, el rigor y los medios de una gran sociedad. Y a pesar de ser y mantener ese carácter de empresa familiar, TDI cuenta con unas instalaciones desde 2016 que nada tienen que envidiar a una multinacional. Ese mismo año la empresa duplicó el tamaño de sus anteriores instalaciones con el objetivo de ofrecer el mejor servicio posible a todos sus clientes. La gama más completa del mercado Si algo hace especial a TDI es su adaptabilidad, pues ofrece la gama más amplia de productos que pueden ir desde el analizador más sofisticado hasta un sencillo valorador. Además, es la única empresa capaz de ofrecer a la vez analizadores químicos (enzimáticos y colorimétricos), reactivos específicos para enología, valoradores y analizadores por IRTF. Solamente ellos pueden decir que son la única empresa en el mundo dedicada exclusivamente a hacer material enológico. Blas Martínez, director técnico y responsable de Exportación de TDI“Si profundizamos en nuestros productos, para empezar debemos hablar de la gama de equipos de IRTF, infrarrojos para la medida física, (Bacchus 1, Bacchus 2, Bacchus 3 y Bacchus 3 MultiSpec)”, señala el director técnico y responsable de Exportación de TDI. Todos ellos están destinados especialmente para el análisis en controles de maduración, recepción en vendimias, mostos y mostos en fermentación, vinos terminados y vinos dulces naturales. “En esta línea, el equipo NIR para la medición de alcohol, su densidad y extracto seco (AlcoQuick 4000) se basa en un procedimiento de medida por espectroscopia, que permite una medida directa del etanol en vinos, utilizando longitudes de onda escogidas especialmente en el infrarrojo cercano (NIR)”. Otro gran grupo de equipos son los analizadores automáticos químicos, con la gama Miura como protagonista (Miura One para pequeñas bodegas y Miura 200 para un alto rendimiento), que reemplazan al pionero LISA 200 y el analizador semiautomático Jolly 102 Color. Tanto los Miura como el Jolly realizan análisis químicos de tipo enzimático, colorimétrico y turbidimétrico para todo tipo de vinos y mostos. “Estos equipos precisan de material suplementario, reactivos y patrones, que tienen como resultado final un producto más completo. Según las necesidades de cada cliente, asesoramos cuáles son los equipos y los complementos que mejor se adaptan”, subraya Blas Martínez. “Por otro lado, tenemos una gama de titradores. En ella ofrecemos un modelo (ATP 3000) para grandes laboratorios que calcula el pH y la acidez total a alta velocidad, otro modelo más genérico (FLASH) que puede adaptarse a pequeñas y medianas bodegas para el análisis del pH, la acidez total y el sulfuroso libre y total y el valorador Eno20, en sus dos versiones manual y automático que permite el análisis de los sulfurosos. Nuestra gama se completa con analizadores más concretos y específicos como el CrioSmart para la estabilidad tartárica, el DE2000 para la extracción del alcohol y la acidez volátil y el filtrador MostoNet.» En esta línea de cosas, siempre merece la pena recordar que TDI cuenta con la gama de reactivos enológicos más completa del mercado “que cubre tanto la parte enzimática como la colorimétrica”, especifica Blas Martínez. Inicialmente TDI fabricaba en Francia e Italia toda la gama de reactivos, pero desde 2010 se decidió trasladar la producción a las instalaciones centrales en España: “Los reactivos son material muy sensible, por lo que repatriamos toda la fabricación para ser más eficaces y rápidos, teniendo el control total de la producción y evitando así, errores. Desde entonces tenemos mayor capacidad de reacción ante los problemas ya que para nosotros es fundamental estar siempre al lado de nuestros clientes y ayudarles ante cualquier sorpresa”. La Política de Calidad, fundamental Blas Martínez, director técnico y responsable de Exportación de TDINuestra Política de Calidad se basa en la eficiencia en el servicio y la rapidez», afirma orgulloso el director técnico de la empresa. La dirección de Tecnología Difusión Ibérica está comprometida a establecer, implantar y mantener actualizada una Política de Calidad mediante el Sistema de Calidad definido según la Norma de referencia ISO 9001:2015. En este sentido, las actividades que TDI se compromete a realizar con efectividad son la comercialización de analizadores para enología, la fabricación y comercialización de reactivos y el servicio de asistencia técnica. “Desde TDI asesoramos al cliente desde el primer contacto. Conocemos sus necesidades y le ofrecemos lo que realmente necesita. En algunas ocasiones nos encontramos con demandas que no se corresponden con las necesidades reales. Nuestra función es escuchar, entender qué busca y qué precisa medir el cliente y, al final, ofrecerle la mejor solución y la que más se adapta a su trabajo”, explica Martínez. Para aconsejar el instrumento más adecuado a cada necesidad y realizar su buen mantenimiento, el servicio de atención al cliente de TDI funciona en campaña, casi 24 horas, los 7 días de la semana: “Nuestra política de actuación siempre es la misma, si podemos solucionar el problema por teléfono y con la mayor brevedad posible, lo hacemos. El cliente no habla nunca con una centralita, habla directamente con un técnico que le asesora sobre cómo solucionar el problema a distancia o a través de nuestro sistema remoto. Si se precisa la intervención presencial del técnico, ese es el siguiente paso”. TDI cuenta con cinco puntos de asistencia técnica, uno en Madrid, otro en Barcelona, otro en Logroño, uno más en Ciudad Real y un quinto en París. El stock de piezas de repuesto es lo suficientemente amplio como para que la mayoría de las reparaciones puedan hacerse en menos de 48 horas: “Estamos muy orgullosos de poder decir que en el 98% de los casos en que los técnicos acudimos a solucionar un problema, lo reparamos al momento. Contamos con stock para el 80% de las piezas a reparar de nuestros equipos. Ese 20% restante son piezas que rara vez se estropean al ser componentes mecánicos de la propia estructura del equipo”. Llegar, reparar y que el cliente pueda seguir trabajando, ese es el objetivo: “Poder conseguir esto en un sector como el vinícola es primordial ya que la pérdida económica que se puede producir al tener las máquinas paradas 1 solo día en época de vendimia es enorme”, puntualiza el director técnico. Investigación y desarrollo, la clave Otro de los grandes puntos fuertes de TDI es su compromiso con la investigación. “Siempre investigamos, el departamento de I+D es esencial y gracias a él hemos hecho grandes avances y hemos lanzado innovaciones muy potentes. En 2017 se incorporó al equipo de investigación de la empresa Mario Weibel, doctor en ingeniería química e investigador de amplio recorrido, que trabaja intensamente en el perfeccionamiento de los reactivos que ya tenemos y en los que en un futuro tendremos, así como en el desarrollo de otros campos y nuevos productos. Además, en TDI estamos especializados en la adaptación de equipos de otros sectores, sobre todo del ámbito clínico. Los estudiamos, los adaptamos al sector enológico y pedimos a su fabricante que nos realice las modificaciones pertinentes. En este sentido, estamos trabajando en el desarrollo de softwares para poder realizar aplicaciones que hasta ahora no se podían hacer. Para poner un ejemplo, actualmente estamos trabajando en la técnica LED aplicada a nuestros analizadores Bacchus”. Las necesidades del enólogo, siempre presentes La analítica enológica es una asignatura relativamente nueva en el sector, pero suficientemente extendida como para que cualquier enólogo no cuente con ciertos equipos. “Para analizar de forma completa toda la parte de los ácidos y azúcares del vino y mosto un enólogo debe contar, como instrumentos básicos, con un pequeño titrador y un fotómetro. El valorador Eno20 siempre nos ha abierto muchas puertas en bodegas pequeñas ya que con un solo equipo se puede analizar el sulfuroso libre y el sulfuroso total, eliminando por completo el problema de la apreciación del viraje y de las interferencias fenólicas”. Aunque muchas bodegas pequeñas buscan sistemas manuales, en muchas ocasiones TDI les asesora con equipos automáticos ya que la rapidez y la eficacia es muy superior: “Estas bodegas pequeñas a veces tienen más de 200 barricas a controlar y analizarlas una por una es una pérdida de tiempo innecesaria, además del ahorro económico en reactivo que supone un sistema automático o semiautomático. Un solo kit, en el más pequeño de nuestros analizadores Miura, puede realizar hasta 400 análisis. Si se hace por espectro, este mismo kit sólo llega hasta 25 análisis”. Pero en este marco, ¿qué papel juega el precio en el mercado español? “Es un factor muy importante. Es un mercado competitivo pero los precios deben justificar todo lo que hay detrás de un equipo: la investigación, los trabajadores, la calidad, la fabricación… Un precio demasiado reducido puede desencadenar en un juego peligroso donde se eliminan los márgenes necesarios para que las empresas funcionen. Por ello, sería necesario cambiar el chip y entender qué hay detrás de los servicios y equipos enológicos”. Análisis enológico y seguridad alimentaria La seguridad alimentaria no hace referencia únicamente a la disponibilidad de alimentos, sino que también engloba el acceso de las personas a ellos y el aprovechamiento biológico de los mismos. Por ello, esta seguridad es fundamental también en el sector vitivinícola: “El conocimiento es poder. Las funciones de análisis y control de lo que sucede en el vino responden a las necesidades de la seguridad alimentaria. Que un vino se pique, que las máquinas utilizadas sean las correctas para que no se mezclen componentes, que en las botellas no aparezcan inconvenientes, que la segunda fermentación no conlleve problemas sanitarios… El analizador químico de alto rendimiento Miura 200 es una de las joyas de la corona de TDI. La empresa sigue investigando para optimizar sus cualidades. Tener el control sobre todo el proceso de producción se consigue mediante sistemas de análisis y TDI ofrece todas las herramientas para garantizar este control”. España, ¿al mismo nivel que el resto del mundo? España es uno de los países con mayor tradición vinícola, además de ser uno de los mayores productores del mundo, pero ¿se traduce esto en una posición enológica privilegiada? “El nivel de equipamiento de las bodegas españolas es bueno. Desde TDI estamos presentes en Francia, Italia, Portugal, Chequia, Hungría, Grecia y Croacia, entre otros, y nos encontramos en proceso de entrar en el mercado alemán y el australiano. Si bien es cierto que tanto en Italia como en Francia tienen una filosofía de análisis enológico mayor y que sus laboratorios están extremadamente bien equipados, España no está tan lejos de ellos. Obviamente, podríamos decir que todavía nos falta un poco, pero no nos debemos infravalorar ya que son pocas las zonas donde las bodegas están más avanzadas que las nuestras. En este sentido, de todos modos, el cambio en la última década ha sido enorme. La filosofía actual del enólogo es muy distinta a la de hace 15 años, cuando yo llegué al sector. Por aquel entonces sólo querían -o podían- investigar las bodegas de mayor tamaño, pero ahora hasta las bodegas más pequeñas hacen sus investigaciones y un seguimiento exhaustivo de su proceso de elaboración. La demanda de equipos enológicos ha aumentado en sobremanera debido a este mayor interés y, sobre todo, al incremento de la calidad de los vinos. De todas formas, queda mucho por hacer y mucho camino por recorrer”. Productos TDI El futuro de la enología El anhídrido sulfuroso es un compuesto químico de azufre y oxígeno, el aditivo más ampliamente utilizado en vinificación y también el que más polémica está suscitando en los últimos años. Tal y como indica Blas Martínez, la obtención de sulfurosos no nocivos es una de las investigaciones que más interés suscitan en el sector. En este sentido, el desarrollo de nuevos reactivos irá ligado a estas investigaciones. “Tengo mucha confianza en el desarrollo de sistemas de infrarrojos ya que creo que pueden ser un ‘boom’ muy grande para el sector: nuevos analitos, nuevas investigaciones… En mi último viaje a Australia varios clientes se interesaron por estos equipos pero, sorprendentemente, no los querían para medir el vino sino para controlar la maduración de la uva. Así, hasta ahora la analítica era solo para el control ‘posterior’ pero, a partir de ahora, debe ser también para un control ‘anterior’. Para ello, debemos mejorar las técnicas aplicadas actualmente y desarrollar nuevas fórmulas de análisis ya que en estos momentos solo controlamos el 60% de los parámetros”. En otra línea de cosas, el cambio climático está cambiando la forma de hacer y analizar el vino, “lo que debería transformarse en una mejor gestión, tanto en la propia vid como en el laboratorio», puntualiza Martínez. Un ejemplo de ello es «la necesidad de aumentar los análisis de la uva durante su proceso de maduración, en el mosto y en el propio vino. Es decir: adelantarnos y conocer qué sucede en las uvas desde que están en la viña para entender por qué pasa lo que pasa más tarde”. Este cambio climático está cambiando las fechas de vendimia y está aumentando el grado alcohólico de la uva, con el problema ampliamente conocido del desfase entre la madurez tecnológica y la madurez fenólica: “Que cambie el clima provoca que la maduración de la uva se adelante o se retrase, y eso no es sencillo de evaluar y reparar una vez esta uva ya está en la bodega. Por ello, los futuros análisis deben pasar por controlar la uva en todos sus estados”. Entrevista realizada a Blas Martínez (director técnico y responsable de Exportación de TDI) por Nina Jareño para la revista ENEO.

Treinta años haciendo realidad lo imposible

Entrevista a Jordi Subirana en febrero de 2017, en Enomaq

Treinta años haciendo realidad lo imposible

Jorge Subirana entrevistado en ENOMAQ 2017 “EN TODOS MIS DICCIONARIOS SIEMPRE HE ARRANCADO LA PÁGINA DONDE ESTABA ESCRITA LA PALABRA IMPOSIBLE” Jorge Subirana lleva 30 años haciendo realidad lo imposible. En 1986 fundó Tecnología Difusión Ibérica (TDI), la primera empresa de analítica enológica que existió en España. “Me llegaron a tratar de mentiroso”, recuerda con un deje de ironía, sin perder la sonrisa, rememorando las grandes dificultades que tuvo que afrontar en sus inicios. Nació por accidente en una clínica de Barcelona el 20 de octubre de 1950 -“porque, un poco más”, aclara, “y mi madre me da a luz en un tren”-, pero vivió y creció en Francia, donde aprendió los principios del republicanismo y se convirtió en un ferviente europeísta. Mientras todavía estudiaba, comenzó a trabajar en la empresa BSN (Boussois-Souchon-Neuvesel) –que luego tomaría el nombre de Danone- y a los 24 años ya era director de la sucursal de Limoges. Poco tiempo después había quien le consideraba el mejor vendedor de Francia. Fueron días de vino y rosas. Agasajado en los mejores cabarets de París, compartía mantel con Omar Sharif o Angie Dickinson y gozaba de una envidiable cuenta corriente. Pero a pesar del éxito social y profesional, Jorge Subirana no quería atarse de por vida a una multinacional. “Buscaba algo de dimensión humana, donde las personas fueran más importantes que los números. Yo siempre he sido un hombre libre”, confiesa. Y a principios de los ochenta empezó a dar forma a una idea innovadora con el horizonte puesto en España. “LA MALETA Y LAS RUEDAS YA EXISTÍAN, PERO A ALGUIEN SE LE OCURRIÓ UNIRLAS Y FACILITARNOS LA VIDA. Y ESO HEMOS HECHO EN LA ANALÍTICA, UTILIZAR LO QUE YA EXISTÍA Y ENCONTRAR UNA APLICACIÓN PRÁCTICA MÁS ÚTIL” Jorge Subirana entrevistado en ENOMAQ 2017En mi casa no se bebía vino, mi padre no bebía vino y yo no sabía lo que era el vino”. Parece una broma del destino que quien estaba llamado a fundar la empresa pionera del análisis enológico en España no tuviera ninguna relación previa con el mundo vitivinícola. Claro, que tampoco tenía vinculación alguna con la alimentación, pese a trabajar durante más de 10 años en una multinacional del sector. Se licenció en ingeniería mecánica, una especialidad que nunca llegó a ejercer. “Las cosas muchas veces ocurren sin querer, buscas y no encuentras y, en un momento dado, suceden sin buscarlas. Un amigo que trabajaba conmigo, vivía al lado de una persona que estaba en el mundo de la analítica, pero de la médica como todos. Empecé a hablar con él de muchas cosas y, a partir de ahí, fue surgiendo la idea de cómo podíamos adaptar la analítica al campo de la enología”. El embrión de TDI estaba comenzando a crecer. Desde el principio, Jorge Subirana fue modelando su proyecto guiado por las señas de identidad que han presidido la compañía durante toda su trayectoria. Una empresa hecha por personas –“lo más importante es que sean buena gente”- que sean conscientes de que, de entrada, no hay nada imposible. Además, mantiene un lema que, de algún modo, resume su modo de ver la vida: la mezcla del rigor germánico y de la flexibilidad latina. “Si llegáis a hacer esto, les digo, la cosa funciona. Y después, hacedlo simple, nos os montéis películas, en la vida nunca os montéis películas”. Esa sencillez trasladada al campo profesional le lleva, incluso, a poner en entredicho el concepto comúnmente utilizado de “investigación y desarrollo” que, en su opinión, no se suele emplear con propiedad. “Muchas de las cosas de las que se dice que son investigación no lo son en realidad, sino que, simplemente, utilizan elementos que ya existen. La maleta y las ruedas ya existían, pero a alguien se le ocurrió unirlas para facilitarnos la vida, igual que a alguien se le ocurrió unir un palo y un mocho para dignificar el trabajo en el hogar. Y lo mismo hemos hecho nosotros en la analítica, todo existía previamente, pero hemos sabido encontrar una aplicación práctica más útil. Investigar, en cambio, es otra cosa, sucede cuando 30 ó 130 personas están buscando el sexo de los ángeles, el resto son aplicaciones, las ruedas de una maleta”. Pero a pesar de la sencillez de ese carácter innovador, los primeros pasos de TDI en España representaron una pequeña revolución frente al modo habitual de elaborar vino. La empresa se encontraba en un territorio mayoritariamente escéptico y, en ocasiones, abiertamente hostil. “Me llegaron a tratar de mentiroso porque en este país no existía la cultura de hacer vino analíticamente. Había cuatro enólogos que venían de universidades francesas, Burdeos, Montpellier, Dijon, como Miguel Torres, gentes con las que podías hablar, y había otros que no tenían estudios superiores que también comulgaban con mis ideas, pero en general era muy complicado”. “El vino es cosa de Dios” Era tal el inmovilismo existente todavía en los años ochenta que, incluso, había quien consideraba que la elaboración de vino atendía a los designios divinos y no a criterios científicos. “Recuerdo, en una ocasión, que estaba en La Rioja con el director técnico de una gran bodega, espléndida, una cosa fantástica, y al ver todas aquellas barricas yo le pregunté: ¿pero todo esto, cómo lo analiza?, El vino es cosa de Dios, me contestó. Vale, ok, le dije, entonces, sobre todo, portaos bien”. “Señor Subirana, se despidió, no voy a gastarme 300.000 pesetas en el laboratorio jamás porque el vino es cosa de Dios. Luego, me acuerdo que tuvo que atender el teléfono y me quedé a solas con un chico joven que nos acompañaba durante la visita. Me confesó que estaba de acuerdo conmigo, que le gustaba lo que yo decía, pero que no podrían hacer nada hasta que todos esos se jubilaran”. “LLEGARON A TRATAR DE MENTIROSO PORQUE EN ESTE PAÍS NO EXISTÍA LA CULTURA DE HACER VINO ANALÍTICAMENTE” El tiempo fue pasando y, efectivamente, entre los relevos generacionales y la paulatina apertura de facultades de enología -la primera de ellas, creada en 1988 en Tarragona en el seno de la Universidad Rovira i Virgili- se fue produciendo un cambio de mentalidad que favoreció la popularización de las nuevas técnicas de elaboración. El propio Subirana lo denominó hace algunos años la “democratización” de la analítica enológica. Pero en los inicios también tuvo su importancia la apuesta que algunos grandes bodegueros y centros de investigación hicieron por la empresa recién constituida. “Mis primeros clientes fueron Miguel Torres en Cataluña, la Estación Enológica de Navarra, en donde trabajaba el señor Ochoa, un hombre fantástico que creyó totalmente en nosotros y en el tema de la calidad y, después, me dieron su confianza González Byass, Osborne…”. Precisamente, recuerda una anécdota en González Byass que refleja fielmente las adversidades vividas durante aquella época. “Yo me acuerdo que el director responsable de González Byass me dijo cuando me compraron la máquina: señor Subirana, no sé si se da cuenta de lo que estoy haciendo, estoy comprando una máquina de cinco millones de pesetas y estoy apostando por un señor francés que mañana puede cansarse de los españoles e irse al otro lado de los Pirineos, yo estoy apostando por esto. Es evidente que personas así tienen un trato especial conmigo porque generaron una confianza en un momento dado, cuando realmente había que tener valor”. Carácter pionero La consecución de aquellos primeros éxitos facilitó el afianzamiento de la compañía que, en todo momento, luchó por romper moldes y alumbrar nuevos caminos. “Nosotros hemos sido pioneros en temas de secuenciales con sus reactivos, en infrarrojos, y cuando digo ‘hemos’ me refiero a un equipo de varias personas. Yo era el joven de la banda, era la esponja entre todos ellos. El único mérito que he tenido ha sido saber estar rodeado de gente de un nivel impresionante, siempre me ha gustado estar con gente que sabe más que yo”. Ese equipo multidisciplinar al que se refiere Jorge Subirana estaba integrado, en su mayoría, por brillantes profesionales de España, Francia e Italia. Los reactivos se diseñaban en el país transalpino con fórmulas propias y los aparatos infrarrojos, en la vecina Francia. Durante muchos años la estrategia funcionó eficientemente, pero la jubilación y el fallecimiento de algunos miembros del equipo debilitaron ese equilibrio. “En 2010 tomo la decisión de volver a coger en mis manos el tema de los reactivos, decidí repatriarlos, monté unas instalaciones, desempolvé todas las fórmulas, contraté personal y nos pusimos a fabricarlos”. Respecto a los infrarrojos, apostó también por recuperar el control y, con esa finalidad, constituyó en Francia la empresa TDIF. “EN 2010 DECIDÍ RECUPERAR LOS REACTIVOS Y REPATRIARLOS, MONTÉ UNAS INSTALACIONES, DESEMPOLVÉ TODAS NUESTRAS FÓRMULAS, CONTRATÉ PERSONAL Y NOS PUSIMOS A FABRICARLOS” Pero el crecimiento continuo, la exportación y las exigencias derivadas de los cursos de formación impartidos a sus trabajadores le empujaron a abrir una nueva sede para consolidar el nuevo modelo. Las antiguas instalaciones no daban más de sí, de modo que decidió dar el salto, trasladarse al polígono industrial y duplicar la superficie disponible, sin abandonar la localidad barcelonesa de Gavá. Desde allí, Tecnología Difusión Ibérica presta servicio a todo el territorio español y también a países como Francia, Portugal, Italia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Grecia, Moldavia, Croacia o Eslovenia, entre otros. “Somos la única empresa en España, en Europa y en el mundo que solo se dedica a fabricar analizadores de vinos y mostos. En las demás hay una división, sea más o menos grande; por eso somos más pequeños que muchas empresas que hacen de todo, aunque somos la empresa más grande del mundo dedicada exclusivamente a hacer material enológico”. “Hacerme desaparecer” Hace alrededor de dos años, Jorge Subirana vivió uno de los momentos más duros de su trayectoria empresarial. Tras 28 años al frente del TDI esgrimiendo las credenciales de la innovación y la creatividad fue acusado en los tribunales de copiar una patente. “Para hacerme desaparecer una gran empresa a nivel mundial me atacó en Justicia con un montaje impresionante. Me metieron un pleito con grandes profesores universitarios. Mi perito y mi abogado me aconsejaron negociar. Dije: no, no, yo tengo razón, esto es un montaje, no es verdad, yo no he copiado nada. Todo el mundo pensaba que iba a perder, pero gané. Por las explicaciones de mi abogado el juez se dio cuenta de que iban a por mí para tener un monopolio. Empezamos a decir cosas que incluso los abogados contrarios no sabían, y pam, pam, pam, se retiraron”. Aquella querella le supuso una presión enorme, pero también una satisfacción inmensa cuando salió indemne. “Puedo decirle que cuando terminó todo era un viernes. Llegué a casa a las tres y media de la tarde, a partir de que concluyó los nervios me abandonaron. Cuando me levanté era lunes a las ocho de la mañana. Realmente lo hicimos porque yo siempre, siempre le digo a mis hombres: “No os quiero oír decir nunca de entrada esto es imposible”. La visión desde el crepúsculo Superadas las dificultades y cumplidos ya 30 años de aquella aventura empresarial que le llevó a cruzar los Pirineos para no volver, Jorge Subirana siente que está en el crepúsculo de su vida. “Me puedo permitir decir cosas que no decía a los 25 años”. Cosas como que no soporta la prepotencia. “Los más brillantes son los más simples; los más imbéciles, los más prepotentes”. La cualidad que más aprecia en una persona es “que sea buena gente” y se define a sí mismo como “trabajador, serio y con mucha fuerza de voluntad”. ”Kennedy lo decía muy bien. No estés siempre preguntando qué puede hacer tu país por ti, hazlo por ti mismo”. “PARA HACERME DESAPARECER UNA GRAN EMPRESA ME ATACÓ EN JUSTICIA CON UN MONTAJE IMPRESIONANTE. PENSABAN QUE IBA A PERDER, PERO GANÉ” Reconoce que desconfía de los héroes. “No tengo ídolos ni falsos ídolos, y tampoco me gusta destacar a ningún personaje histórico porque si se estudia la historia, todos tienen sus defectos y sus cualidades”. Pero, en cambio, siento un sincero respeto por personas que han conseguido logros extraordinarios. Se refiere a emprendedores como Miguel Torres (Bodegas Torres), José Ferrer (Freixenet), Nils Foss, (Foss) -empresa que es competencia directa de TDI-, Henry Ford (Ford Motor Company)… “Les tengo mucho respeto porque, caramba, lo que ha hecho esta gente. Han debido pasar noches en blanco, ¿eh? Lo que deben haber pasado y lo que han creado. Digo éstos, pero hay muchos más. Son gente excepcional, tienen un plus”. Es posible que como Jorge Subirana alcanzó el éxito profesional siendo aún muy joven haya sabido relativizar la importancia de la fama y los laureles. “Mi vida es muy sencilla, el trabajo y las ocupaciones de cada día, pasear al perro, comprar verdura y hacer lo que haga falta en casa”. Cuando se le pregunta cuál es su ocupación favorita, no lo duda. “Mi mujer, mi mujer”, repite. ¿Y su ideal de la felicidad? “Hay un cosa muy clara”, contesta, “tú tienes 100 y te atan gastando 150. Tú ganas 1.000 y te atan gastando 1.500. Y a mí no me han podido pillar nunca, siempre he sido un hombre libre”. Tal vez desde esa misma libertad, afirma no sentirse preocupado ante las tensiones políticas que se viven en Cataluña. Dice que si queremos tener futuro, debemos construir los Estados Unidos de Europa para no desaparecer en dos décadas. Y, mientras tanto, sigue trabajando como cuando empezó a hacerlo hace 46 años, viviendo cada día con la ilusión de quien es consciente de haber hecho algo en la vida que, realmente, merece la pena. Algo que parecía imposible… si no fuera porque esa palabra jamás existió en su diccionario. Jorge Subirana entrevistado en ENOMAQ 2017

Entrevista a Jorge Subirana, gerente de TDI

Fachada de TDI donde Jordi Subirana es Gerente

Entrevista a Jorge Subirana, gerente de TDI

Jordi SubiranaHáblenos brevemente de su empresa (instalaciones, personal…) y de la gama de productos que desarrollan. Nuestra empresa tiene sus oficinas en Gavà (Barcelona), muy cerca del Aeropuerto. Aquí se centra la actividad principal de la sociedad y se desarrollan las labores comerciales, técnicas y de I+D+i. También tenemos una delegación en Madrid. Actualmente trabajan en TDI un total de 13 personas entre comerciales, técnicos, personal de laboratorio y administrativo, dedicados exclusivamente a la analítica enológica. Un equipo joven, pero altamente cualificado y preparado. Es una empresa familiar, lo que nos permite ofrecer la flexibilidad de este tipo de empresas pero sin  olvidar la calidad, el rigor y los medios de una gran empresa. Nuestros productos están pensados y desarrollados únicamente para la Enología y adaptados a las necesidades del mercado. La amplia gama de productos que pueden ir desde el analizador más sofisticado hasta un simple valorador nos permiten aconsejar en cada momento al cliente el producto que más se adecua a sus necesidades. Nuestra cartera es la única que puede ofrecer a la vez analizadores químicos y analizadores por IRTF. Presumen de ser los pioneros en España en analítica enológica y de los analizadores secuenciales. ¿Cómo se realizaba esta labor hasta la irrupción en el mercado de sus equipos? Cuando llegué a España, procedente de Francia, en el año 1986, el sector vinícola estaba en una fase en la que únicamente las grandes bodegas podían acceder a la compra de material de análisis debido al elevado coste del mismo y sólo se podía rentabilizar si se realizaban muchas muestras.  Las pocas empresas equipadas utilizaban la técnica del flujo continuo. Esta técnica, también utilizada en Francia, era compleja, engorrosa y cara. Una vez conocida y estudiada la idiosincrasia del mercado español, pudimos investigar y desarrollar el material preciso, totalmente adaptado a las bodegas españolas. Esto supuso un gran esfuerzo humano y económico que ninguna gran empresa quiso realizar ya que se trataba de un mercado muy pequeño. Los analizadores secuenciales aportaron, de esta forma, facilidad, comodidad y costes analíticos mucho más bajos. Paralelamente desarrollamos toda una gama de reactivos enzimáticos liofilizados y reactivos colorimétricos, convirtiéndonos de esta forma en la primera y única empresa del sector que ofrecía  un servicio integral, es decir: máquina, reactivo y asesoramiento enológico. ¿Qué cree que ha aportado su empresa al sector a lo largo de estos más de 25 años? Me gustaría creer que he aportado un grano de arena al sector. Desde el inicio he predicado la importancia del análisis para conseguir la calidad. En estos 27 años TDI ha realizado una gran labor pedagógica. Cuando llegué al mercado español muchas bodegas no daban la importancia que se merece al laboratorio, era el gran olvidado en el momento de las inversiones. Hoy, todo el mundo tiene claro que se tiene que apostar por la calidad y para ello es necesario controlar todo el proceso de elaboración del vino y progresar analíticamente. TDI se ha convertido en la empresa líder del sector, ya que como le decía antes, además de vender las máquinas y el reactivo ofrecemos también el asesoramiento que tanto las bodegas como los laboratorios enológicos precisan. ¿Con qué equipos de análisis debería contar hoy en día todo enólogo? Todo depende del tipo de bodega. Por ejemplo, podemos encontrar desde una bodega muy pequeña que puede equiparse con un ebullómetro o destilador, un pH-metro y un analizador semi automático Jolly que le permitirá analizar con precisión más de 20 parámetros, hasta una gran bodega que podrá tener conjuntamente un analizador IRTF + UV/Vis (Bacchus 3 Multispec) y un analizador químico Miura. Actualmente los enólogos están preparados y saben que si se quiere hacer calidad han de dotar sus laboratorios con algunos instrumentos imprescindibles. TDI, al tener una amplia gama de analizadores, puede aconsejar en todo momento el instrumento más adecuado para cada ocasión. Su gama está ideada para el trabajo en laboratorio. ¿Han pensado en desarrollar también equipos portátiles que el viticultor pueda llevar consigo para análisis de campo? Es cierto que últimamente han aparecido en el mercado una serie de pequeños equipos que dicen poder analizar directamente en la viña, pero si se quieren realizar análisis rigurosos y de  precisión, no son suficientes. Nuestros analizadores están preparados para el laboratorio, donde se reúnen las condiciones idóneas para poder realizar los análisis con la mayor fiabilidad y rigor posibles. No obstante, nuestras máquinas también pueden utilizarse en la recepción de vendimia. Precisamente, nuestro nuevo analizador Bacchus 3 está pensado para poder realizar las dos funciones. Puede estar en laboratorio, pero en época de vendimia puede trasladarse fácilmente a la recepción. Su modularidad permite al propio enólogo trasladarlo sin necesidad de tener que recurrir a nuestros técnicos. Pese a la buena fama y el reconocimiento internacional de nuestros vinos, su consumo en España ha caído en los últimos años. ¿En qué medida le ha afectado esta situación a la industria de equipos para análisis enológicos? ¿Y a TDI? La fuerte crisis que está atravesando  nuestro país es evidente que perjudica a todos los sectores, incluido el enológico. Desgraciadamente, se han cometido muchas locuras y algunas bodegas se han quedado en el camino. La crisis hace que la demanda de analizadores haya disminuido, pero es en estos tiempos cuando no te puedes rendir, has de trabajar mucho más fuerte y sobretodo ofrecer una mayor calidad en los productos y en los servicios. TDI, a pesar de la crisis, continúa investigando y desarrollando nuevos equipos y técnicas. ¿Cuán importante es para su empresa la investigación y el desarrollo? ¿Cuánto destinan a este fin (personal, recursos financieros, instalaciones…)? Como he dicho anteriormente, solo sobrevivirán a esta crisis las empresas que inviertan en proyectos y avancen tecnológicamente.  Es por ello que durante cuatro años, TDI ha participado activamente en colaboración con la Universidad Rovira i Virgili y con varias bodegas, entre ellas Bodegas Miguel Torres encargada de liderar el proyecto Cenit-Demeter, estudiando temas de maduración fenólica. Actualmente, a pesar de haberse terminado dicho estudio, continuamos colaborando con la URV para profundizar aún más en los resultados obtenidos. También continuamos con el desarrollo de nuevos instrumentos y técnicas analíticas y esperamos poder presentar novedades en poco tiempo. ¿Con qué argumentos trataría de convencer a un posible comprador para que adquiera un equipo TDI en lugar de otro de un competidor? Me va a permitir que no desvele mis armas comerciales. No obstante es evidente que nos avalan muchos más años de experiencia. Somos los únicos del mercado que nos dedicamos exclusivamente a la Enología, nuestros competidores, recién llegados al mercado enológico, provienen del sector clínico u otros; por ello siempre decimos que somos los únicos especialistas y los únicos creadores de las técnicas. De todas formas, respondiendo a su pregunta le diría a un posible comprador, lo que dice el eslogan de nuestra campaña publicitaria de este año: “Analice de cerca nuestros productos y verá la diferencia.TDI satisface sus necesidades” Su empresa cuenta con una nueva filial en Francia. ¿Cuál es el balance y el índice de penetración de TDI en el mercado internacional? Si, en el 2012 hemos creado TDIF nuestra filial en Francia. Su actividad se centra principalmente en el desarrollo de los infrarrojos para Enología. TDIF también es el centro de exportaciones de TDI. Conjuntamente con TDI ya se está exportando a países como  Portugal, Suiza, Chequia, Rumania, Hungría, Moldavia y Rusia entre otros. También empiezan a llegarnos peticiones de distribución desde puntos de fuera de Europa como  Australia, América o Sudáfrica. TDI participó en la pasada edición de Enomaq 2013. ¿Cómo valoraría su paso por el salón? Efectivamente, hemos estado en Enomaq 2013. Por el hecho de la crisis teníamos cierto temor de que no acudiera mucha gente y estamos gratamente sorprendidos por la afluencia de visitantes al certamen. Habíamos invertido mucho esfuerzo tanto económico como físico. Ahora toca sacarle rendimiento a los numerosos contactos obtenidos en la Feria. ¿Qué novedades presentó? Descríbalas, por favor. En el stand presentamos toda la gama de analizadores tanto químicos como por infrarrojos, además de valoradores y destiladores. Como novedades presentamos dos productos: el nuevo Miura y el Bacchus 3. El Miura presenta considerables mejoras respecto a los anteriores modelos como pueden ser, entre otras, el sistema de movimentación rotatorio, lavado automático de cubetas de reacción y lectura, un fotómetro de gran calidad y se ha mejorado su sistema de dosificación. De esta forma hemos logrado un analizador con una relación calidad precio excelente y  ofrecer, otra vez, a los clientes un nuevo ahorro en el consumo de reactivos. Con el Bacchus 3 hemos conseguido bajar los costes de mantenimiento y de reparación, su manejo es más sencillo y su precio de adquisición es más competitivo y todo ello sin perder ninguna de las cualidades técnicas de su antecesor, el Bacchus II que ya estaba considerado el más fiable y tecnológicamente más avanzado del mercado.