ATPlus

ATPlus
Titrador automático pH y acidez total

ATPlus

Titrador automático

Precisión, fiabilidad y rendimiento para sus análisis de pH y Acidez Total

ESPECIFICACIONES TÉCNICAS:

  • Rango de pH: 2,00 a 8,30 pH
  • Resolución de pH: 0,01 pH
  • Acidez Total: 0 a 10 g/L H₂SO₄
  • Resolución AT: 0,01 g/L
  • Cadencia de análisis: entre 60 y 65 análisis/hora
    (según acidez de las muestras).

SISTEMA DE MUESTREO:

  • Pasamuestras XYZ: 2 x 60 posiciones
  • 10 Posiciones para frascos 50 ml

CONTROL Y PILOTAJE:

  • PC Windows 11 (próximamente compatible
    con LIMS)

TECNOLOGÍA DE TITULACIÓN AVANZADA:

  • Jeringa de alta precisión
  • Calibración multipunto de pH y Acidez Total
  • Algoritmo inteligente de predicción de adiciones de sosa:
    • Optimización del tiempo de análisis
    • Mejora de la repetiblidad
  • Posibilidad de medir solo el pH

MANTENIMIENTO SIMPLIFICADO:

  • Secuencia de limpieza automática
  • Secuencia de limpieza completa adicional
  • Doble filtración para proteger de forma duradera el circuito fluídico

SISTEMA FLUÍDICO DE ALTA FIABILIDAD:

  • Celda de vidrio reforzada para una máxima robustez
  • Electroválvulas de última generación para una mayor fiabilidad
  • Mezcla y desgasificación automáticas por burbujeo:
    • 2 Bombas de aire independientes
    • 2 Reductores de caudal para un contol óptimo
  • Desgasificación configurable en función del tipo de muestra
  • Depósito de agua integrado para una mayor autonomía
    de los análisis
  • Sensores de nivel: residuos, agua y sosa

Dimensiones:

  • 78 x 56 x 46 cm (Largo x Ancho x Alto)

Peso:

  • Aprox. 30 Kg

Alimentación eléctrica:

  • 220 v – 50/60 Hz
Foto del producto ATPlus de TDI Bacchus 3 multispec automatic, analizador por infrarrojos (IRTF) de TDI

ATPlus

Envíenos este formulario si desea más información de nuestro ATPlus.

En caso de desear más información de varios productos puede dirigirse a la sección CONTACTO.

SIEB 2026

Vista lejana Stand de TDI en SIEB 2026

TDI en la Feria SIEB 2026: Innovación y cercanía en Valladolid

Stand de TDI en SIEB 2026

Un punto de encuentro para el sector

Este mes de enero, el equipo de Tecnología Difusión Ibérica se ha desplazado a Valladolid para participar en una nueva edición de la Feria SIEB, 27 al 29 de enero. Las sensaciones recogidas durante esos tres días han sido excelentes y podemos decir con satisfacción que nuestra participación ha sido un éxito de público.

Nuestro stand se convirtió en un hervidero de actividad desde la apertura de puertas. Fue un placer recibir a tantos clientes de toda la vida, así como a nuevos profesionales interesados en optimizar sus procesos de análisis enológico.

La Feria SIEB se consolida como un escenario clave y para TDI ha sido la plataforma perfecta para demostrar por qué seguimos siendo referentes en el control de calidad vinícola.

Mirando al futuro

Stand de TDI en SIEB 2026

Queremos agradecer a cada una de las personas que se acercaron a saludarnos y a conocer nuestras propuestas. El entusiasmo mostrado es el motor que nos impulsa a seguir ofreciendo el mejor servicio técnico y los equipos más avanzados del mercado.

En caso de no haber podido asistir o tener ganas de profundizar en alguna de nuestras soluciones, nuestro equipo comercial está a su entera disposición para realizar asesoramientos personalizados.

Más de 35 años de experiencia enológica nos avalan, no lo dude y ¡súmese a la enolución!

Oenobiote

OENOBIOTE
Plataforma de análisis microbiológicos

Plataforma de análisis microbiológicos

Resultados precisos de sus análisis microbiológicos en menos de 30 minutos

La plataforma está formada por los 3 elementos:

  • Chronos
  • Kits de RT-qPCR
  • MicroWave Lyser

Chronos combina en tiempo real qPCR y PCR digital, para una RT-qPCR fiable en menos de 20 minutos, lo más cerca posible de la producción.

Nuestros Kits contienen 25 tests unitarios de RT-qPCR.

Con el μWave Lyser se extrae rápidamente el material genético de la muestra para agilizar el protocolo de análisis.

 

¿Por qué elegir oenobiote?

 

Resultados en 30 minutos

  • La solución de biología molecular más rápida del mundo, que ofrece resultados fiables para acelerar la toma de decisiones, especialmente en situaciones de emergencia.

Evaluación precisa de la viabilidad

  • Mide ARN y ADN para diferenciar los microorganismos vivos de los residuos de contaminaciones previas. El triple marcaje ADN/ARN/ARN Control proporciona un índice de viabilidad que varía de 0 (células muertas) a 5 (células altamente activas).

Reducción del riesgo de falsos positivos

  • Los reactivos unitarios y los chips sellados garantizan que la PCR se centre en secuencias específicas de ADN, minimizando los riesgos de contaminación cruzada y errores post-PCR, a diferencia de otras metodologías como la citometría.

Sensibilidad y especificidad de vanguardia

  • Analiza las secuencias de ARN, más abundantes y fáciles de extraer que el ADN, ofreciendo una sensibilidad comparable o superior a otras metodologías como la PCR digital o la qPCR.

Precisión en todas las circunstancias

  • Gracias a la cuantificación de ADN/ ARN y a la qPCR en tiempo real, mide concentraciones desde menos de 10 hasta varios cientos de millones de células/mL, con una sensibilidad de hasta 0,1 células/mL para muestras de baja concentración.

Apoyo al cliente de alto nivel

  • Un dominio completo de toda la
    cadena de valor, desde la I+D hasta la producción en Montreuil, nos permite responder rápidamente a las solicitudes de soporte. Ponemos la satisfacción y la colaboración con nuestros clientes en el centro de nuestra estrategia.

Precisa

Cuantifica con precisión el ADN y ARN exactos a nivel de una sola célula

Rápida

Resultados precisos listos para usar en menos de 20 minutos

Multiplex

Hasta 9 microorganismos distintos analizados simultáneamente en una sola muestra

Compacta

Volumen y peso reducido (7 kg)

Conectada

Conexión vía Wi-Fi o 4G para almacenar sus resultados en una nube segura

Chronos de Oenoebiote

CHRONOS

Kits para plataforma Oenobiote

KITS

Microhorno Lyser para Oenobiote

µWAVE LYSER

Envíenos este formulario si desea más información de nuestra Plataforma OENOBIOTE.

En caso de desear más información de varios productos puede dirigirse a la sección CONTACTO.

OENOBIOTE, la plataforma de análisis microbiológico preciso y rápido

Plataforma OENOBIOTE

Más que nunca, las innovaciones en microbiología son esenciales para los productores de vino

Elemento Chronos de plataforma Oenobiote

Oenobiote, la plataforma de análisis microbiológico preciso y rápido, ¡por fin disponible en España!

En un contexto donde el calentamiento global está provocando un aumento progresivo del pH de los mostos y vinos, donde la reducción de los aportes químicos se está convirtiendo en una prioridad para preservar la calidad y la autenticidad de los productos, los riesgos de pérdida de producción o degradación de las propiedades organolépticas aumentan considerablemente.
Los análisis microbiológicos son, por tanto, tan cruciales como los fisicoquímicos, porque permiten comprender y controlar mejor las poblaciones microbianas implicadas en la fermentación y en la estabilidad del vino. Para afrontar estos retos es imprescindible disponer de soluciones que se puedan integrar fácilmente en los procesos de calidad, que proporcionen resultados rápidos y que faciliten la toma de decisiones a viticultores, enólogos y laboratorios de enología. Esto es precisamente lo que ofrece Oenobiote: un enfoque innovador, rápido y preciso que permite monitorear el entorno microbiano del vino y anticipar posibles desequilibrios o contaminaciones susceptibles de poner en peligro la calidad de la producción.

Oenobiote, una combinación de tecnologías punta y patentadas al servicio de quienes elaboran vino

Muestra de vino plataforma Oenobiote

Oenobiote se basa en una innovadora combinación de biología molecular y microfluídica, diseñada específicamente para el sector del vino. Este enfoque único ofrece ventajas considerables:
• Velocidad de análisis: los resultados se entregan en menos de 20 minutos.
• Análisis de material genético: al centrarse tanto en el ADN como en el ARN, es posible distinguir los microorganismos vivos de los inactivos o muertos.
• Evaluación del nivel de actividad metabólica: La medida del ADN y del ARN permite estimar la viabilidad de las poblaciones microbianas y de anticipar mejor los riesgos de contaminación o desviación.
• Solución multiplex: La plataforma es capaz de analizar múltiples microorganismos diferentes en un solo test, lo que reduce el número de manipulaciones y agiliza la toma de decisiones.
• Protocolo de test innovador y accesible: la preparación de la muestra en menos de 10 minutos no requiere ninguna competencia técnica específica en microbiología, facilitando de esta forma la integración del test en el proceso de calidad de las bodegas y de los laboratorios.

Una gama de tests en constante evolución

La plataforma Oenobiote propone un test dedicado a Brettanomyces bruxellensis, uno de los principales microorganismos indeseables en Enología.
• Kit multiplex “embotellado”: para detectar simultáneamente el total de levaduras Brettanomyces bruxellensis, las bacterias lácticas y las bacterias acéticas.
Kit dedicado a vinos con poco o sin alcohol: dirigido en particular a E. coli y los enterococos.

Durante el 2025, la gama se ampliará con nuevos kits específicos para el seguimiento de la fermentación, especialmente para las levaduras Saccharomyces y no-Sacharomyces, así como para las bacterias. Esta oferta evolutiva permitirá a los profesionales cubrir el conjunto de sus necesidades analíticas para asegurar y optimizar el proceso de vinificación.

Ventajas concretas para viticultores y enólogos

La plataforma Oenobiote ha sido concebida para integrarse fácilmente en el área de producción, desde la fermentación hasta el embotellado.
Control de fermentación: al monitorizar la dinámica de las levaduras y las bacterias es más fácil prevenir las desviaciones, las oxidaciones o las paradas de fermentación.
Gestión del riesgo: la detección precoz de microorganismos indeseables contribuye a preservar la calidad del vino y reducir las pérdidas.
• Evaluación del impacto de los tratamientos: gracias a un análisis preciso y rápido de las muestras, la plataforma permite medir la eficacia de las intervenciones y acciones correctivas implementadas para combatir los microorganismos nocivos.
• Reducción de insumos: un mejor conocimiento de la flora microbiana permite intervenir de forma más específica y limitar el uso de productos químicos.
Ahorro de tiempo y dinero: la identificación rápida de posibles fuentes de problemas evita tratamientos costosos y mejora la rentabilidad.

Una solución adaptada a las necesidades de los laboratorios de Enología

Para los laboratorios, Oenobiote representa un activo estratégico a varios niveles:
• Gestión de urgencias: la velocidad de análisis permite procesar las muestras urgentes y entregar fácilmente los resultados durante el día, ofreciendo un servicio ágil y de alto valor añadido.
• Adaptado para volúmenes pequeños: Oenobiote es ideal para responder a las demandas de análisis puntuales o de pequeño volumen, evitando inversiones en costosas infraestructuras de alta velocidad.
• Ampliación de la oferta de servicios: integrando Oenobiote, los laboratorios pueden ampliar su oferta de asesoramiento enológico y ofrecer nuevos servicios de análisis microbiológico de vanguardia a sus clientes.
• Validación cruzada de resultados: en caso de duda con las técnicas de análisis tradicionales (falsos positivos o falsos negativos) Oenobiote facilita el control de calidad de los resultados.
• Integración simple y rápida: la solución se adapta fácilmente a los procesos existentes sin perturbar la organización y los ciclos de análisis.

Muestra para análisis de vino sistema Oenobiote


 

TDI, distribuidor oficial de la plataforma Oenobiote en España

Para satisfacer las crecientes necesidades de los profesionales del sector del vino en España, TDI será la encargada de distribuir la plataforma Oenobiote en todo el territorio nacional. Especialista reconocido en la comercialización de equipos de análisis enológicos de referencia, TDI acompañará a viticultores, enólogos y laboratorios en la implantación y utilización de esta herramienta.

TDI ha presentado la plataforma Oenobiote, como innovación, en la feria de Enomaq 2025 con un gran éxito de aceptación

Si posee una necesidad analítica y desea saber cómo resolverla, no dude en comunicarse con nosotros vía mail (info@t-d-i.es), a través de la web www.tdianalizadores.com o de nuestras redes sociales, y juntos podremos encontrar la mejor solución.

Más de 35 años de experiencia enológica nos avalan, no lo dude y ¡súmese a la enolución!

ENOMAQ 2025

Stand ENOMAQ 2025

Una edición más TDI ha estado presente en ENOMAQ de Zaragoza.

Las autoridades de ENOMAQ 2025 saludando a Jorge Subirana, CEO de TDI.

Las autoridades de ENOMAQ 2025 visitaron el stand de TDI y pudieron conversar con Jorge Subirana, CEO de la empresa. En la imagen se los ve intercambiando algunos detalles de las importantes novedades presentadas.

También estuvo presente Jordan Garcia, técnico en biología molecular, presentando la plataforma OENOBIOTE y respondiendo a todas las preguntas de los visitantes.
Junto a él nuestros técnicos Andrés, Jorge y Fernando.

Jordan Garcia, técnico en biología molecular de OENOBIOTE

Según nos ha confirmado Feria de Zaragoza, ENOMAQ 2025 ha cerrado su 24º edición destacando la calidad del visitante profesional y con un balance muy positivo.
Más de 28.000 personas han recorrido los 5 pabellones.
ENOMAQ se ha convertido en el epicentro del sector vitivinícola del sur de Europa.

¡Gracias a todos y todas por venir!

Reuniones con clientes en ENOMAQ 2025

Somos la ENOLUCIÓN.
TDI, juntos desde 1986.

A 30 Años del Primer Analizador Químico Secuencial

VPI

A 30 Años del Primer Analizador Químico Secuencial

Dr. Ing. Mario Ignacio Weibel, responsable I+D+i Tecnología Difusión Ibérica S.L.

HISTORIA DEL PRIMER ANALIZADOR QUÍMICO SECUENCIAL DE ESPAÑA

Cuando detrás de una historia se esconden más de 30 años de evolución y desarrollo siempre es necesario poner un contexto e intentar situarse mentalmente en el espacio y tiempo donde cada acción es llevada a cabo. Se ha de pensar entonces como si de una obra de teatro se tratara, con sus actos y escenas. ¡Vamos allá!

Primer acto. Francia, principios de la década del 1980. Quien a la postre sería el fundador de nuestra compañía, Jordi Subirana, se encuentra junto a un grupo de investigadores y emprendedores franceses e italianos, dando forma a lo que sería posteriormente la revolución en la analítica aplicada a la enología. En ese momento, sin darse cuenta, estaban plantando una semilla que pronto germinaría al otro lado de los Pirineos.

Segundo acto. Gavà (Barcelona), mediados de la década del 1980. Jordi Subirana cruza la frontera hacia España con una maleta cargada de sueños y una ilusión: llevar la democratización y el progreso científico a los laboratorios de las bodegas españolas. Por aquellos años el concepto de laboratorio en una bodega era muy distinto al actual. La mayoría de las bodegas aún dependían de los servicios analíticos de la Red de Estaciones Enológicas creadas en 1893 y cuyas competencias fueron transferidas a las CCAA cerca de un siglo después, en 1982. En los laboratorios abundaba el material de vidrio (matraces, balones, probetas, columnas de destilación y refrigeración), los mecheros Bunsen ardían a diario cual refinería de petróleo para obtener la graduación alcohólica y los niveles de dióxido de azufre total, y los técnicos se multiplicaban con una destreza impresionante entre destilaciones, valoraciones y medidas en los colorímetros, o espectrofotómetros en el mejor de los casos. Aquello era una compañía de danza ilustre, con los movimientos perfectamente aceitados, pero siempre al borde de una caída que estropeara la performance.

Subirana venía de Francia con una premisa: automatizar los procesos en el laboratorio. No era el primero en pensarlo, pero sí fue de los primeros en adaptar una visión que tuvieron décadas antes varios científicos e ingenieros del mundo hospitalario. Es lo que hoy se conoce como innovación aplicada: trasladar los conocimientos de otra área a un nuevo nicho no relacionado directamente con el anterior. Así, en 1986 crea Tecnología Difusión Ibérica, más conocida por sus siglas: TDI.

En aquellos momentos existía un debate entre los dos métodos de automatización más extendidos en laboratorios de hospitales alrededor del mundo. En 1959, Hans Baruch concibió en Estados Unidos el primer analizador químico automático discreto, el Robot Chemist. Un par de años antes, el Dr. Leonard Skeggs, sentó las bases del AutoAnalyzer, un analizador por flujo continuo que fue fabricado inicialmente por la compañía Technicon. Las diferencias entre uno y otro método radicaban fundamentalmente en cómo las muestras y los reactivos eran procesados y cómo la reacción química se llevaba a cabo.

Los analizadores de flujo continuo se caracterizan porque la reacción química se lleva a cabo en la misma línea de conducción de muestras y reactivos, permitiendo por un lado la ejecución de diversas operaciones (mezcla, reacción, destilación, enfriamiento, calentamiento, separación por destilación y/o diálisis, etc.), pero limitando la velocidad de testeo a como máximo unas decenas de muestras a la hora. Presentaba varios inconvenientes para su aplicación masiva en bodegas, como: requerimiento de un amplio espacio en la mesada, problemas de fugas por la gran cantidad de circuitos necesarios, limitaciones a un reducido número de análisis ya que cada parámetro requería de un canal propio para la determinación, necesaria presencia del personal a cargo del equipo, etc. Pronto fue fácil darse cuenta que esta tecnología no sería adecuada para todas las bodegas, no sólo por su alto precio sino también por su poca adaptabilidad. Aún así, TDI fue pionera en la comercialización de estos equipos en enología durante los primeros 5-6 años de su historia.

Sin embargo, en 1992 y a la vista de las dificultades encontradas, TDI comienza a investigar la posibilidad de utilizar los analizadores químicos discretos, también denominados secuenciales. En estos equipos, la reacción química entre muestras y reactivos se lleva a cabo en un sitio especialmente diseñado: la cubeta de reacción. En ella, se mezclan muestras y reactivos en la proporción necesaria y se dejan durante un cierto tiempo. De esta manera, la diversidad de parámetros a analizar viene limitada únicamente por el número de reactivos que es posible cargar en el analizador y la velocidad de muestreo depende del número de cubetas de reacción que tenga el equipo.

 

Ya en 1994, TDI introduce al mercado español el primer analizador químico secuencial: el VPI.

VPI

FOTO: Analizador VPI.

Con las limitaciones propias de la época permitió a los laboratorios de las bodegas realizar análisis rápidos, precisos y económicos sin que fuesen necesarias grandes inversiones. Posteriormente, vinieron otros analizadores como el Lisa 200 en 1995, el Enochem en 1997 pensado para bodegas medianas y el Jolly en 1999, un semiautomático pensado para las bodegas más pequeñas.

LISA 200

FOTO: Analizador Lisa 200.

Finalmente, en 2008, se comienza con la comercialización de los analizadores químicos de la gama Miura. Estos analizadores, con la evolución propia de los últimos 16 años, introdujeron conceptos innovadores como la distribución rotatoria, la estación de lavado automático de las cubetas y otros relacionados con el software.

Actualmente, esta gama está compuesta de cuatro analizadores:
– Miura Micro: analizador compacto y económico, de cubetas desechables, capaz de realizar hasta 60 análisis/hora.

Miura Micro

FOTO: Analizador Miura Micro.

– MiuraOne: analizador compacto, con estación de lavado, capaz de realizar hasta 90 análisis/hora.

Miura One

FOTO: Analizador Miura One.

– Miura 200: analizador de alto rendimiento, con estación de lavado de cubetas incluida, que permite una velocidad de análisis de hasta 140 análisis/hora.

Miura 200

FOTO: Analizador Miura 200.

– Miura 200 DA: el analizador de mayor capacidad, pensado para bodegas y laboratorios con alta carga de trabajo. Es capaz de realizar hasta 240 análisis/hora gracias a su segundo brazo robótico incorporado.

Miura 200 2 brazos

FOTO: Analizador Miura 200 DA.

Más allá del avance de la tecnología en estos 30 años, principalmente en el campo de la miniaturización de la robótica, de la electrónica y de la óptica, toda la gama de analizadores secuenciales discretos comparte la misma manera de trabajar. Quizás el mayor avance ha ocurrido en la formulación de los reactivos, ya que la liberación de patentes, el descubrimiento de nuevos estabilizantes y la mejora en la producción de enzimas de diagnóstico ha permitido pasar de reactivos liofilizados (con sus complejas etapas de preparación y su limitada vida útil) a la gama actual de reactivos TDI, la mayoría de ellos pronto al uso y con estabilidades que superan ampliamente el año.

Funcionalidad de un analizador químico secuencial.

Un analizador automático secuencial no es ni más ni menos que un espectrofotómetro al cual se le han automatizado una gran parte de las secuencias de laboratorio: dispensación de muestra y reactivos, seguimiento de la reacción química, lectura de absorbancias y cálculo de las concentraciones incógnitas. Evidentemente, para llegar a la gama actual de analizadores ha habido una evolución desde el colorímetro de filtros antiguo, pasando por el semiautomático hasta el completamente automático. Sin embargo, podemos hablar fundamentalmente de 3 partes principales en todos ellos.

Seguimiento de la reacción

En primer lugar, tenemos que entender el funcionamiento de una reacción química como método de determinación de un parámetro. En la analítica de vinos existen dos tipos de métodos fundamentales: los métodos enzimáticos y los métodos colorimétricos. Los primeros se basan en la utilización de una enzima, una suerte de catalizador biológico que se encarga de acelerar una determinada reacción química en la que interviene el analito de interés, de manera que se forma un producto que es fácilmente medible a través de su seguimiento por espectrofotometría en la zona del ultravioleta. En los métodos colorimétricos, en cambio, se utilizan compuestos de naturaleza orgánica mayoritariamente que reaccionan con la molécula a analizar y que, como producto de reacción, generan un compuesto coloreado fácil de monitorizar por espectrofotometría en la zona del visible.

En el seguimiento de la reacción química, la calibración y el cálculo de la concentración deseada del analito de interés es fundamental la aplicación de la ley de Lambert-Beer que establece que la absorbancia de una muestra a una determinada longitud de onda es directamente proporcional a su concentración. Para esto, es necesario disponer de un sistema completo de espectrofotometría que contenga una fuente de iluminación, filtros y un método de lectura. Las lámparas, usualmente halógenas, se encargan de emitir el haz de luz en una amplia región del espectro UV-Vis, con una vida útil estimada de 2000 horas de uso. Por su parte, el sistema de filtros se encarga de que el rayo de luz que llega a la cubeta de reacción sea lo más monocromático posible. Con este objetivo, se emplea una rueda de filtros con longitudes de onda seleccionadas en el rango 340-700 nm, cubriendo así todo el espectro de aplicaciones para la determinación de parámetros básicos en la enología. El ancho de banda que deja pasar cada filtro es relativamente pequeño, usualmente menor a 5 nm, asegurando así la correcta aplicación de las leyes que gobiernan la interacción luz-materia. Una vez el haz de luz monocromática pasa por la cubeta de reacción, parte de los fotones son absorbidos por la mezcla reaccionante. Así, cuando el rayo llega al fotodetector, se mide la intensidad de salida de la cubeta y se la compara con la intensidad de luz que llega cuando existe transparencia (blanco de cubeta).

En los analizadores más antiguos, la zona de reacción y la zona de lectura eran diferentes. Mientras todas las reacciones se llevaban a cabo en cubetas individuales dentro de una zona de incubación a temperatura controlada, la lectura se solía realizar en una celda o cubeta de flujo única por la que se hacía pasar la mezcla de reacción al final del tiempo determinado en la programación. Hoy en día, tanto la reacción como la lectura final, se realizan en la misma cubeta de reacción. Un sistema de motor y correa comandado por el procesador realiza el movimiento rotacional de las cubetas, permitiendo así que todas ellas vayan pasando en el orden establecido a través del punto de dispensación de muestra y reactivos y, pasado el debido tiempo de reacción, por delante del sistema óptico de seguimiento y detección.

En ambos casos, la ventaja de los analizadores automáticos frente a los espectrofotómetros tradicionales es la velocidad de análisis y la rapidez y sencillez del cálculo de las concentraciones incógnita.

Dispensación de muestras y reactivos

Ahora que ya sabemos cómo realizar la determinación del analito, debemos analizar cómo manipular reactivos y muestras. En los analizadores semiautomáticos y en los espectrofotómetros estas etapas se realizaban de forma manual, con lo que se consumía tiempo del operario a cargo del laboratorio. Los analizadores secuenciales subsanaron este problema a través de la implicación de la robótica en el diseño. Todos los analizadores automáticos, desde el VPI a la gama Miura, tienen al menos un brazo robótico acabado en una aguja muy fina, que se encarga de repetir sistemáticamente las siguientes acciones: aspirar los volúmenes necesarios de muestra y reactivos, dispensarlos en la cubeta de lectura óptica y llevar a cabo la homogeneización.

Para llevar a cabo la dispensación de muestra y reactivos es necesaria la utilización de una jeringa o diluidor que, en el caso de la gama Miura, es un pistón cerámico que permite dispensar con altísima precisión y repetitividad volúmenes en el rango de 2-450 μL (según sea muestra o reactivo). La calidad de los materiales con que se fabrica el diluidor es fundamental para que el equipo pueda ejercer su función innumerables veces al día, sin presentar fallos ni pérdidas de precisión durante largos períodos de tiempo.

Para evitar la contaminación cruzada entre reactivos y muestras, la aguja del brazo es sometida a procesos de limpieza automática entre muestra y muestra, y entre muestra y reactivo, de manera de evitar la contaminación por arrastre de materia, fenómeno conocido como carry-over.

Una vez que la mezcla de muestra y reactivo ha sido dispensada en la cubeta de lectura, es el mismo brazo quien se encarga de la homogeneización, a través de un sistema de aspiración y descarga convenientemente adaptado para evitar la formación de burbujas que pudieran alterar la lectura de la absorbancia. Una vez homogeneizada la mezcla, se procede a realizar el seguimiento espectrofotométrico de la reacción. Para que las enzimas o el reactivo colorimétrico puedan ejercer su función en tiempos relativamente cortos es necesario mantener las cubetas de reacción a una temperatura constante e igual a 37 °C. Esto se logra a través de sistemas de calefacción por circulación de aire, mucho mejores en eficiencia y seguridad que los antiguos calentadores por agua. La gama de analizadores Miura asegura así una temperatura de reacción de 37,0 ± 0,1 °C.

Un detalle a tener en cuenta es que, mientras el sistema de calentamiento de las cubetas asegura la homogeneidad de temperatura, los reactivos suelen mantenerse en condiciones de refrigeración para asegurar su conservación, elevar su vida útil y mantener así la estabilidad de las calibraciones. Este salto térmico se resuelve técnicamente a través de un sistema de precalentamiento de la mezcla de muestra y reactivos en el brazo robótico, de manera de asegurar que al entrar en la cubeta estén muy cerca de la temperatura óptima.

Un detalle diferencial entre los distintos tipos de analizadores automáticos es que la cubeta de reacción puede ser desechable o reutilizable, según si el analizador posee o no un sistema automático de vaciado y lavado de las cubetas.

Software de cálculo

Finalmente, pero sin restar importancia al resto de funciones, todos los analizadores automáticos se completan con un software que comanda el equipo y a través de una interfaz permite al usuario realizar operaciones rutinarias como: posicionar reactivos y muestras, ejecutar calibraciones de los distintos parámetros, pasar controles de calidad y analizarlos estadísticamente, ejecutar uno o más análisis sobre una o varias muestras a través de la confección de listas de trabajo, revisar resultados actuales y anteriores, generar reportes e imprimir informes.

Esta interfaz permite que, una vez cargada la lista de trabajo y posicionados las muestras y reactivos necesarios, la presencia del operador ya no sea necesaria. De esta manera, queda liberado para otras cuestiones dentro del laboratorio y la bodega. Así, se optimizan tiempos y se mejora la gestión diaria del personal y sus actividades.

Esta función es el factor diferencial de un sistema automático frente a los espectrofotómetros tradicionales e incluso los semiautomáticos

La importancia de la elección de un analizador

Si bien el funcionamiento de cualquier analizador es relativamente sencillo, no todos los analizadores son iguales por dos motivos principales. En primer lugar, la fiabilidad y precisión de cada analizador dependerá de la calidad de los materiales empleados en la fabricación de las piezas clave (pistón cerámico, aguja del brazo robot, cubetas, lámpara, filtros, fotómetros). En segundo lugar, no cualquier analizador químico automático puede ser empleado para el análisis de muestras tan complicadas como el vino. Por caso, se debe tener en cuenta que los sistemas de homogeneización y los tiempos de reacción son muy diferentes en el campo de la enología respecto al diagnóstico clínico y, así, su aplicación directa está lejos de ser tan fácil como parece. Por lo tanto, el cliente debería confiar sólo en aquellos analizadores de probada respuesta en enología, los únicos capaces de poder brindar resultados fiables.

TDI fue y sigue siendo una compañía pionera en la investigación y el desarrollo de analizadores y reactivos para la analítica en enología. Los más de 38 años de experiencia nos dejan un saber hacer acumulado que, no solamente nos avala como proveedores, sino que nos permite asegurar el correcto funcionamiento de todos nuestros analizadores para la aplicación enológica.

Si posee una necesidad analítica y desea saber cómo resolverla, no dude en comunicarse con nosotros vía mail info@t-d-i.es, a través de la web www.tdianalizadores.com o de nuestras redes sociales, y juntos podremos encontrar la mejor solución.

Determinación del alcohol en vino y otras bebidas alcohólicas derivadas

Foto del producto Ebullómetro Automático de TDI

Determinación del alcohol en vino y otras bebidas alcohólicas derivadas

Dr. Ing. Mario Ignacio Weibel, responsable I+D+i Tecnología Difusión Ibérica S.L.

Introducción

El alcohol etílico, también denominado etanol, es uno de los componentes principales del vino. Se origina a partir de la fermentación de los azúcares contenidos en las uvas, mediada a través de la presencia de las levaduras. Su función en el vino es sumamente importante ya que impacta en el aroma y el sabor del mismo, afecta a su capacidad de envejecimiento y a su estabilidad. Pero no sólo es un índice de calidad, sino que también repercute a nivel impositivo: varios países del mundo gravan las bebidas alcohólicas de acuerdo a su contenido porcentual en etanol. Por estas razones, es el parámetro físico-químico más comúnmente analizado y más fuertemente regulado de todos aquellos existentes en el vino.

Usualmente, el contenido alcohólico se expresa en Grado Alcohólico Volumétrico (GAV, en % vol.) que se podría definir como el número de litros de etanol puro contenidos en 100 litros de vino, siendo ambos volúmenes medidos a una temperatura de 20 °C.

En 1824 Gay Lussac publicó una monografía sobre el alcoholímetro centesimal, sentando así las bases de la determinación del grado alcohólico por medición de la densidad. El alcoholímetro desarrollado por Gay Lussac y fabricado por Collardeau-Duheaume era un areómetro: un instrumento que constaba de un cilindro hueco con un bulbo pesado en uno de sus extremos y que podía hundirse en mayor o menor medida en el líquido de medición, permitiendo obtener la densidad del líquido a través del Principio de Arquímides. Este instrumental tan sencillo poseía una escala de lectura graduada en centésimas de grado alcohólico. Luis XVIII, rey de Francia, firmó ese mismo año la reglamentación que obligaba al pago de impuestos en base al grado alcohólico obtenido por este método.

A Gay Lussac le costó 6 meses, con la ayuda de un alumno, poder determinar la relación existente entre la densidad, la temperatura y la composición de las mezclas etanol-agua. De aquí surge la primera limitación del método, sólo servía para mezclas etanol-agua, por lo cual era necesario un paso previo a la determinación propia del grado alcohólico: la destilación de la muestra.

Durante las décadas siguientes y hasta la actualidad se han seguido realizando trabajos para mejorar y simplificar la determinación del grado alcohólico en el vino y en otras bebidas. Todos estos trabajos dieron lugar a un elevado número de técnicas y procedimientos, que podríamos dividir sencillamente en dos grandes grupos: aquellos que requieren un paso de destilación previa y los que no. A continuación, se describen los principales métodos aplicados hoy en día en laboratorios y bodegas.

Métodos de determinación del grado alcohólico que requieren destilación previa

Este tipo de métodos se encuentran oficializados por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en su Compendio Internacional de Métodos de Análisis (OIV-MA-AS312-01).

El primer paso de la determinación consiste en la obtención de un destilado a partir del vino o bebida a analizar. Para llevar a cabo la misma, lo más usual es utilizar un equipo de destilación por arrastre de vapor, para evitar el calentamiento directo que podría dejar residuos dentro del balón de vidrio. Sin embargo, el destilador usado debe estar compuesto de un generador de vapor, un balón de vidrio, una columna de rectificación y un condensador tales que cumplan con un requisito que exige la normativa OIV: después de 5 destilaciones sucesivas de una solución hidroalcohólica al 10% vol. no se puede encontrar un resultado menor a 9,9% vol. Expresado de otra manera, las pérdidas de alcohol durante cada destilación no pueden ser mayores a 0,02% vol.

Cualquier destilador (por arrastre de vapor o por calor directo) que cumpla este requisito puede ser utilizado para la destilación. TDI comercializa con mucho éxito desde hace ya varios años el DE-2000, un destilador por arrastre de vapor conforme a normas europeas y OIV, no sólo para la determinación del grado alcohólico, sino también aplicable a la determinación de la acidez volátil y del ácido sórbico de acuerdo a sus respectivas normativas OIV. El DE-2000 posee un generador de vapor de aluminio con calefacción eléctrica; inyección por bomba dosificadora del agua necesaria al evaporador; precalentamiento automático del generador, y barboteador en acero inoxidable, con resistencia complementaria, que permite la destilación de la muestra sin aumento del volumen inicial de la misma. Es el equipo ideal para laboratorios oficiales y bodegas que busquen la máxima precisión y ajuste a las normativas oficiales. En condiciones normales, el DE-2000 permite obtener el destilado de la muestra en aproximadamente 5 minutos, dotando así al laboratorio de rapidez a la hora de determinar el grado alcohólico de una muestra.

La muestra normalmente no necesita ningún tratamiento previo, excepto la eliminación del dióxido de carbono que pudiera estar presente. El procedimiento es sencillo: en un matraz aforado de 200 mL se mide la muestra a analizar (en lo posible que esté atemperada a la temperatura del aforo, usualmente 20 °C) y se coloca en el balón de destilación, arrastrando la muestra que podría haber quedado en el matraz con pequeñas cantidades de agua destilada. Posteriormente, se agregan 10 mL de lechada de cal y, opcionalmente, material poroso y/o líquido antiespumante para mejorar la destilación. En otro matraz aforado se recogen 198-199 mL de destilado y se enrasa a 200 mL con agua destilada asegurando que la temperatura de la muestra esté a 20 °C.

Obtenido el destilado de la muestra en análisis, la normativa OIV permite realizar la determinación de la densidad de esta mezcla hidroalcohólica para el posterior cálculo del grado alcohólico a través de 4 métodos que han avanzado bastante en relación al antiguo alcoholímetro de Gay-Lussac. Los primeros tres métodos son de tipo I, es decir, son el método de referencia para la OIV, mientras que el cuarto es un método común que puede utilizarse como rutina.

– Picnometría: requiere de la utilización de un picnómetro de vidrio pyrex, una balanza con cuatro decimales de precisión y la utilización de sustancias de calibración. Comparando los pesos del destilado a analizar con el peso de las sustancias de calibración, se pueden obtener el volumen del picnómetro y la densidad del destilado. Finalmente, a partir de las tablas publicadas en la normativa OIV, se puede realizar el cálculo final del grado alcohólico en función de la densidad determinada.

– Densimetría electrónica: este tipo de equipos se basa en la determinación de la densidad por el uso de un oscilador de frecuencia. Un tubo capilar en forma de U conteniendo la muestra a analizar se coloca bajo una estimulación electromagnética y comienza a oscilar con un período cuyo valor al cuadrado es directamente proporcional a la densidad de la muestra. Usualmente, se necesita una calibración a dos puntos con fluidos de densidad conocida (aire y agua, por ejemplo). La temperatura del capilar a la que se realizan las mediciones debe ser constante e igual a 20 °C. Un equipo bien diseñado que cumpla todas estas condiciones puede dar rápidamente el valor de densidad y grado alcohólico de la mezcla hidroalcohólica obtenida después de la destilación y, por consiguiente, de la muestra analizada. Este tipo de equipos, particularmente los que entregan resultados de densidad con cinco decimales, son los más precisos del mercado y permiten obtener resultados de grado alcohólico con dos decimales de forma muy rápida. EL ALM-155, concebido y fabricado con tecnología japonesa, y comercializado en forma exclusiva por TDI, es posiblemente el densímetro de mejor relación calidad-precio del mercado. Su software, exclusivo para enología, permite leer los resultados directamente en grado alcohólico, sin necesidad de recurrir a tablas de conversión.

– Balanza Hidrostática: basa su funcionamiento en el Principio de Arquímedes “un cuerpo sólido que se sumerge en un líquido recibe un empuje igual al del peso del fluido desplazado”. Consiste, como su nombre indica, en una balanza que funciona con un sistema similar a la palanca para determinar la fuerza de empuje sobre un flotador de volumen conocido. Este flotador se sumerge completamente dentro de un cilindro lleno del destilado a analizar y, después de unos segundos de estabilidad, se lee directamente la densidad del líquido o su grado alcohólico si el equipo lo permite. Si bien es un equipamiento muy sencillo, para obtener un nivel de precisión adecuado se requiere una balanza con 3-4 decimales y seguir unos procedimientos de limpieza estrictos entre muestra y muestra, tanto del cilindro como del flotador.

– Hidrometría y Refractometría: comprende la utilización de un alcoholímetro centesimal que cumpla los requisitos de la clase I o II definidos por la Organización Internacional de Metrología Legal (OIML) o de un refractómetro con capacidad para medir índices de refracción entre 1,330 y 1,346. En ambos casos, será necesario medir también la temperatura del destilado a analizar para poder hacer las correcciones pertinentes. El termómetro debe tener una escala de al menos 0,05 °C. Es un método menos preciso, pero que puede utilizarse como de rutina al faltar algunos de los otros equipamientos antes nombrados.

Métodos de determinación del grado alcohólico que no requieren destilación previa

El avance de la tecnología desde la invención de Gay Lussac trajo un sinnúmero de métodos que pueden aplicarse a la determinación del grado alcohólico en vino y otras bebidas, y no requieren del paso previo de destilación de la muestra. Entre estas técnicas podríamos mencionar: ebullometría, oxidación química, métodos enzimáticos, biosensores, potenciometría, electroforesis capilar, cromatografía gaseosa, cromatografía líquida, espectroscopía infrarroja, etc. Por diversos motivos que incluyen coste del equipamiento, volumen de muestra necesario, toxicidad de los reactivos empleados, baja repetitividad y precisión; muy pocos de estos métodos se utilizan a diario en bodegas y laboratorios oficiales. Las tres herramientas más importantes que se utilizan en rutina para determinar el grado alcohólico de vinos y otras bebidas son: la ebullometría, la espectroscopía de IR cercano (NIR) y la espectroscopía de infrarrojo por transformada de Fourier (FTIR). A continuación, se describen cada uno de estos métodos.

Ebullometría

Es una técnica basada en la medición precisa del punto de ebullición de una muestra líquida a una presión determinada. En mezclas puras de alcohol y agua, el descenso de la temperatura de ebullición respecto a la del agua pura está relacionado con la cantidad de alcohol en la muestra. Existen tablas que permiten predecir con exactitud la composición de una mezcla etanol-agua a partir de su temperatura de equilibrio líquido-vapor para una cierta presión atmosférica. En el vino, la presencia de otras sustancias distintas al etanol (azúcares, ácidos, polifenoles) afecta a esta predicción porque cada una de ellas puede generar un ascenso o descenso del punto de ebullición diferente al que genera el etanol en el agua. Sin embargo, para vinos secos muchas de estas sustancias, en concentraciones normales, compensan las subidas con las bajadas, resultando así que la ebullometría puede aplicarse perfectamente en estas bebidas con una exactitud de ±0,1% vol. Para vinos semi-dulces y dulces, es necesario realizar correcciones de acuerdo al contenido de sustancias disueltas de cada muestra.

El equipamiento es muy sencillo. Consiste en un recipiente donde se encuentra la muestra de vino y un termómetro de precisión para determinar el punto de ebullición exacto, además de un medidor de la presión atmosférica para realizar las correcciones pertinentes. Un punto crítico de la técnica es que es necesario que en todo momento la ebullición se haga bajo reflujo total. De esta manera se evitan las pérdidas de vapor de etanol y la pérdida consiguiente de precisión en la determinación. Para obtener el reflujo total, es necesario un condensador por el cual circule un refrigerante (agua fría, por ejemplo) que mantenga en todo momento la temperatura lo suficientemente baja para condensar todo el vapor.

A pesar de las limitaciones expuestas, la ebullometría es un método clásico, rápido, económico y sencillo para determinar el grado alcohólico de la mayoría de los vinos en bodega. El Ebullómetro automáticoEbullómetro automático para artículo técnico comercializado por TDI es el más avanzado tecnológicamente hablando a día de hoy. La pantalla táctil, el control automático de la potencia de calefacción, la medición precisa de la temperatura gracias a su sonda calibrable y la determinación automática de la presión at- mosférica (evitando el engorroso uso de discos y tablas de corrección) hacen que en sólo dos pasos y en menos de 5 minutos, cualquier usuario pueda determinar el grado alcohólico de su vino o bebida.

Espectroscopía NIR y FTIR

Los métodos que utilizan técnicas espectroscópicas vibracionales, como NIR o FTIR, se caracterizan por ser rápidos, directos, simples y sin necesidad de utilizar reactivos químicos para la determinación del grado alcohólico. Eliminan no sólo la necesidad de la destilación previa de la muestra, sino que también todas las manipulaciones que son necesarias realizar durante las determinaciones con otras técnicas, reduciendo por tanto el margen de error y aumentando la repetitividad.

Usualmente, los equipos NIR suelen ser más pequeños, portables y económicos que los FTIR. El campo de longitudes de onda de trabajo en los analizadores NIR va de 750 a 2500 nm. Esta zona del espectro se relaciona con sobretonos y vibraciones de combinación de moléculas con enlaces C-H, N-H y O-H. Ciertas zonas del espectro pueden ser utilizadas para la determinación específica del contenido en alcohol. Por ejemplo, el analizador NIR Alcoquick 4000 comercializado por TDIFoto del producto Alcoquick de TDI utiliza una serie de longitudes de onda escogidas especialmente en el espectro NIR de
la muestra que permiten la determinación directa del grado alcohólico en menos de un minuto,
siendo necesario sólo unos 40 mL de vino. Este sistema, desarrollado
y patentado en Alemania, permite una medición exacta (±0,1% vol.) y muy repetitiva (±0,05% vol.). Opcionalmente, el Alcoquick 4000 puede venir complementado con un tubo en U oscilante que permite la medición simultánea de la densidad y el cálculo del extracto seco a partir de los datos obtenidos.

Por otra parte, los equipos FTIR son más avanzados en cuanto a calidad y capacidad analítica respecto a los NIR, lo que también hace que sean de mayor precio. En la espectroscopía FTIR se aplica el espectro completo del infrarrojo (entre 7800-350 cm-1) mejorando la velocidad del análisis y los límites de detección. Con la información obtenida de todo el espectro y, combinando herramientas de análisis de regresión multicomponente y quimiometría, se consiguen obtener calibraciones para determinar un gran número de parámetros. Por ejemplo, el analizador Bacchus 3, Bacchus 3 Multispec automatico para artículo técnicocomercializado por TDI, permite obtener toda la información necesaria de una muestra en medio minuto, determinando los siguientes parámetros de importancia en enología como: ácido málico, áci- do láctico, glucosa + fructosa, acidez volátil, pH, acidez total, densidad y, por supuesto, el grado alcohólico del vino. De esta manera, el mayor coste se explica por la amplia cantidad de parámetros que pueden obtenerse de manera simultánea a partir de una misma muestra.

Conclusión

La determinación fiable y precisa del grado alcohólico es hoy una realidad al alcance de todo tipo de laboratorios. Un asesoramiento legítimo y capaz como el que ofrece TDI le permite al cliente conocer todas las opciones disponibles y elegir aquella que mejor se ajuste a sus necesidades y presupuesto.

Los métodos oficiales con destilación y determinación de la densidad del destilado (preferiblemente, a través de densitometría electrónica) serán la opción preferente para laboratorios que deben dar resultados oficiales y acreditables. En este caso, la combinación del destilado DE-2000 con el densímetro ALM-155, permitirá tener rapidez, precisión, exactitud y confiabilidad tanto al operador del equipo, como al proveedor de resultados y al usuario.

Por otra parte, las bodegas podrían beneficiarse de la utilización de un equipo NIR para la medida del alcohol. El Alcoquick 4000 es la mejor solución si se busca rapidez, economía y sencillez. Si la determinación del grado alcohólico es sólo una más de varios parámetros, la opción de un analizador FTIR como el Bacchus 3 comienza a entrar en juego para las bodegas para tener una solución multiparamétrica a sus necesidades analíticas.

Finalmente, la opción más económica pero con un alto grado de automatización, para bodegas pequeñas y medianas, es el Ebullómetro, una técnica muy sencilla, rápida y con el suficiente grado de exactitud para los ensayos de rutina.

Como desde el inicio de su andadura, TDI, apuesta siempre por la simplificación del trabajo y la facilidad en el uso de las técnicas analíticas más modernas, permitiendo liberar el tiempo del operador para otras tareas, evitando la complejidad del manejo de sustancias tóxicas y/o peligrosas y contribuyendo a facilitar la tarea diaria del enólogo, que sólo debe responsabilizarse de tomar las decisiones adecuadas para obtener el mejor de los vinos.

Si posee una necesidad analítica y desea saber cómo resolverla, no dude en comunicarse con nosotros vía mail (info@t-d-i.es), a través de la web www.tdianalizadores.com o de nuestras redes sociales, y juntos podremos encontrar la mejor solución.

 

IMAGEN: Destilador DE-2000 para determinaciones oficiales de grado alcohólico y acidez volátil.

Foto del Destilador DE 2000 de TDI

 

 

 

 

 

 

IMAGEN: Densímetro ALM-155, el densímetro de mejor relación calidad-precio del mercado.

Foto del Densímetro Digital ALM-155 de TDI

 

SIEB 2024

SIEB Salón Ibérico de Equipamiento para Bodega 2024

Nueva edición del SIEB 2024

Stand de TDI en SIEB 2024

La semana del 5 al 7 de Marzo, TDI estuvo presente en la edición del SIEB 2024 (Salón Ibérico de Equipamiento para Bodega), la plataforma comercial más relevante para el oeste de la península ibérica, que se desarrolló en Valladolid.
En el Stand 304 se pudo charlar acerca de las últimas novedades en materia de tecnología analítica de rutina para las bodegas y laboratorios de vinos.
Juntos, siempre podemos encontrar la solución que mejor se adapte a sus necesidades analíticas.
Más información en: feriavalladolid.com/sieb/
Vista lateral del stand de TDI en SIEB 2024

Ebullmate

EBULLMATE
Medición automatizada del %
del contenido etílico en el vino

Medición automatizada del % del contenido etílico en el vino

  • Determinación automática de la temperatura de ebullición.
  • Sonda de presión atmosférica integrada.
  • Cálculo automático del contenido de alcohol.
  • Corrección de alcohol para diferentes tipos de vinos.
  • No se requieren consumibles.
  • Interfaz RS 232.
  • Sistema de actualización de firmware incorporado.
  • Sistema de recopilación de datos.

Dimensiones:

  • 27 x 23 x 9 cm (Ancho x Fondo x Alto).
Foto del producto Ebullómetro Automático de TDI: pantalla

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